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Roberto Carlos Carmona: “Fui diagnosticado con VIH a los 18 años de edad. Ahora tengo 22. ”

“Este es mi testimonio y soy feliz!”

Me llamo Roberto Carlos Carmona. Fui diagnosticado con VIH a los 18 años de edad. Ahora tengo 22.

Nunca pensé que algo así me  pudiese pasar. Siempre confié en ello. Mis relaciones sexuales no eran seguras. Jugué con fuego y me quemé. Sin embargo, ahí no terminó mi vida: ahí volvió a empezar.

Mis síntomas fueron escasos; únicamente la inflamación de los ganglios y fiebre (los mismos que cuando padecía de amigdalitis, por eso no les di importancia). En ese momento, comencé una relación donde los celos y la toxicidad eran la base. Debido a tal  desconfianza, me propusieron  pruebas y las acepté. Fue un miércoles cuando hice mis analíticas. A las 48 horas mi teléfono sonó. Era mi médica de cabecera para decirme que algo no cuadraba en mis analíticas y que, por favor, pasara por consulta lo antes posible. Inmediatamente acudí con mi pareja. Ahí me notificó que era positivo en sífilis y VIH. La sífilis me la trataron con penicilina hasta su desaparición. Me repitieron las analíticas para hacer prueba de confirmación. El resultado fue el mismo: tenía VIH. Mi pareja tuvo una crisis de ansiedad y mucho nerviosismo; comenzó con amenazas e insultos.

Sin embargo yo estaba tranquilo y frío, sólo quería saber cómo tratarme. Era consciente de que no tuve sexo seguro y confiaba en cada una de mis relaciones sexuales hasta que llegó la noticia. Siempre rechacé cualquier tipo de ayuda psicológica e incluso reuniones de grupos de apoyo. Estaba concienciado de lo principal para poder llevar bien dicha infección.

A la finalización de las analíticas principales, me pusieron tratamiento: Triumeq. Tres componentes en un solo comprimido. Me trato con ello desde el primer día. Tan solo con 1 mes de tratamiento, en la primera revisión, mis analíticas dan un gran resultado: !soy indetectable!, el virus estaba controlado.

Mi primera llamada fue a mi madre. Ella no tenía información de lo que realmente es el VIH. No le importó lo que fuese, solo quería saber cómo se trata, cómo afecta, sus riesgos y de qué forma podría ayudarme. También se lo conté a mi abuela y amigos. Ninguno tenía información de ello. Sólo conocían la palabra “SIDA”. Tuve que explicar la diferencia entre la infección (VIH) y la enfermedad (sida). Su apoyo fue (y es) incondicional. Siempre me dijeron que ellos quieren a Roberto sea de una forma u otra, tenga o no tenga el virus. Ante la falta de conocimiento sobre vías de transmisión y la mala información en cuanto a compartir un cigarro, sudor, beber de un mismo vaso…, lo pasaron por alto (incluso con los niños más pequeños) porque, antes de juzgarme, creyeron en mis palabras y confiaron en mí.

Siempre me sentí seguro y nunca bajó mi autoestima. Sí tuve un poco de reparo a la hora de confesar la infección a mis próximas parejas. Sin embargo, nunca hubo un gesto de rechazo; al contrario, se valoró mi sinceridad y mi valentía.

Soy actor porno, donde se requiere tomar PrEP  o estar indetectable para escenas “bareback” (penetraciones sin condón). Entre mis compañeros tampoco hubo ningún problema, siendo conocedores del contenido de las escenas porno, los posibles riesgos y sabiendo que ser indetectable te hace intransmisible (todos los estudios científicos así lo demuestran sobradamente).

Decidí no ocultar la realidad, mi realidad. Y ello os animo. Vivir con VIH no nos hace seres inferiores o despreciables. Nos hace ser valientes para afrontar la vida, porque, entre todos, debemos normalizar este tema que sigue siendo tabú y está lleno de prejuicios. Es una infección que se puede tratar y controlar. Somos conocedores de ello. Nuestra familia lo acepta o debemos hacer que lo acepten y entiendan, con buena y correcta información. Entre nosotros, debemos animarnos, apoyarnos los unos a los otros y que, cada vez, seamos más los que nos sumemos a romper todos los estigmas creados en esta sociedad, que sigue cerrando los ojos ante esta realidad.

No es que me rechacen, es que yo no quiero estar con alguien que no me acepte tal y como soy. No soy, no somos un peligro. Llevo mi vida con total normalidad, mantengo mi tratamiento, procuro estar informado y al día. Me quiero a mismo, me respeto y, probablemente, por mostrar esa seguridad a la sociedad, hoy en día me encuentro fácilmente con respuestas de este tipo: “Eres valiente” “si estas tratado, no me importa”, “No te preocupes, yo soy uno más”…

Estoy abierto a todos los que quieran mantener un contacto directo conmigo (al final están mis redes sociales), profundizar en el tema, a los que les pueda ser útil mi ayuda y experiencia o para ayudar a dar el paso y contarlo. Juntos podemos luchar, romper con todos los estigmas, las falsas creencias, la desinformación, la culpa, el juicio… Juntos podemos y juntos podemos cuidarnos mejor. Es por mí, es por tí: es por y para todos y todas.

Me llamo Roberto Carlos Carmona. Soy indetectable e intransmisible.

Este es mi testimonio y soy feliz.

Un abrazo muy fuerte, !adelante!

Twitter: @MarioBenedetxxx

Instagram: Robertocarmona55

Roberto Carlo Carmona

Roberto Carlo Carmona

Me llamo Roberto Carlos Carmona. Fui diagnosticado con VIH a los 18 años de edad.
Soy actor porno, decidí no ocultar la realidad, mi realidad. Os animo. Vivir con VIH no nos hace seres inferiores o despreciables. Nos hace ser valientes para afrontar la vida, porque, entre todos, debemos normalizar este tema que sigue siendo tabú y está lleno de prejuicios.

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