El blog de Stop Sida

El Chemsex: sexo y drogas.

Guarreo, sesión, colocón, morbo, vicio, chill… ¿te suenan estas palabras? ¿las has visto en los perfiles de las Apps?  A veces se utilizan emoticonos (cerdo, biberón, pastillas…). Todas ellas hacen referencia al chemsex.

 

¿Qué es el chemsex?

La palabra proviene de Reino Unido ( abreviatura de chemicals+sex ). En nuestro contexto, se puede definir como el consumo intencionado de sustancias para tener relaciones sexuales durante un largo periodo de tiempo (desde varias horas a varios días). El consumo de estas sustancias puede tener efectos diferentes y llegar a ser problemático para las personas. Es un fenómeno que surge en la comunidad de  hombres gais, bisexuales y que también afecta a otros hombres que tienen  sexo con hombres (HSH).

 

¿Qué sustancias se usan?

Las drogas más usadas son la metanfetamina cristalizada (conocida como cristal o tina), la mefedrona, el GHB y/o GBL, todas ellas drogas sintéticas. También se usa cocaína, speed, Ketamina o el MDMA. Este consumo se puede asociar al uso de otro tipo de sustancias que facilitan la relación sexual (popper) y otras para mantener la erección (Viagra®, Levitra® Cialis® ). Por ello, es muy importante tener en cuenta el efecto de cada una de estas sustancias (a corto, medio y largo plazo) y de sus interacciones para poder abordar el consumo (muy especialmente con los antirretrovirales en las personas que viven con VIH).

 

¿Qué riesgos o daños puede tener el chemsex?

Cuanto más dure la práctica del chemsex, mayor será la exposición a diversos riesgos específicos, que tienen que ver con:

1.- el consumo: si no se tiene una información clara o una gestión adecuada, se pueden dar casos de intoxicación, interacción entre drogas y con los antirretrovirales, sobredosis, irritabilidad, insomnio, síntomas psicóticos (delirio, paranoia…) o accidentes (caídas, quemaduras…).

2.- la salud sexual: si se tiene sexo durante varias horas o días (muchas veces con distintas parejas sexuales y sin uso de condón) se pueden producir irritación, heridas, rasgado o sangrado del ano o de la mucosa intestinal, incluso de la piel del pene, con lo cual aumenta el riesgo de infección por VIH y/o de otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Los efectos de la drogas sobre el estado de conciencia pueden llevar a asumir mayores riesgos ya sea mediante prácticas más agresivas (fist, doble penetración…) o en el hecho de no usar preservativo, guantes o de compartir lubricante, en el caso del fist.

3.- el contexto social: por un lado, se puede producir rechazo o exclusión en espacios donde no está permitido el consumo. Por otro lado, se potencia la separación entre los que practican chemsex y los que no saben nada, por lo que puede existir un alejamiento progresivo de estos últimos y la sensación de que no existe nadie que no practique chemsex. También puede suponer un gasto económico excesivo en la compra de drogas.

4.- los efectos psicológicos: puede causar vergüenza, remordimientos o sentimientos de culpa por haber estado mucho tiempo en una fiesta de sexo, haber gastado mucho dinero, por abandono de otros amigos, por problemas laborales, por haber traspasado los límites personales… Todo ello se puede mantener en el tiempo y, volver a practicar chemsex, puede suponer un mecanismo para no afrontar otros problemas.

No podemos hablar de que sea un fenómeno generalizado; se da sobre todo en grandes ciudades. Puede ser que la persona que lo practica lo maneje perfectamente sin que afecte a otras áreas de su vida. Sin embargo, en ocasiones, se pueden producir situaciones problemáticas que llevan a la persona a pedir ayuda y/o apoyo. Según los estudios y la experiencia en algunas ciudades (sobre todo Londres), el lugar preferido para atención a usuarios de chemsex, sería uno dentro o vinculado a una ONG o asociación LGTBI+ (anonimato, discreción, apoyo entre iguales, privacidad, no juicios…).

Desde octubre de 2015, Stop Sida ofrece el servicio ChemSex Support, un espacio totalmente confidencial, anónimo, gratuito y respetuoso con la vivencia de la sexualidad y el consumo de drogas y otras sustancias en las relaciones sexuales. La atención se lleva a cabo por un trabajador social, educador par y un equipo de psicólogos. Se puede hacer de forma presencial o por videoconferencia (no importa la ciudad en donde estés). En www.chemsex.info puedes encontrar información sobre drogas, manejo e interacciones, qué hacer si te pasas, cómo y dónde pedir ayuda… Es para ti, sólo tienes que visitar la web.

 

Y recuerda que:

Todos y todas tenemos derecho a decidir cómo vivimos nuestra salud sexual, qué decisiones tomamos para ello y qué riesgos estamos dispuestos y dispuestas a asumir. Es parte de nuestra libertad: ¡vivámosla informados e informadas!

Y tú, ¿cómo quieres cuidarte?

Si tienes dudas, no te cortes, sólo tienes que escribirnos:

Cibereducadores en Salud Sexual, Stop Sida.

Whatsapp y Telegram: +34 636 338 678 (haz clic aquí desde un móvil)

Puedes consultarnos también desde https://stopsida.org/formulario

(Fuente foto: Cultura Colectiva News). 

José Carlos

José Carlos

José Carlos es Experto Profesional en Formación de mediadores para el apoyo a personas con VIH (UNED). Ponente en diversos congresos y jornadas nacionales sobre VIH, imparte charlas formativos en IES y organizaciones LGTBI+, colabora en la redacción de artículos sobre salud sexual en las revistas para el colectivo. Forma parte de la Red Nacional de Cibereducadores desde su inicio en 2015.

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