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Las mujeres LBT consolidan, tras dos años de trabajo, su propio espacio en Stop destinado a la salud sexual

Hace dos años a Irene y Marisela se les propuso por parte de Stop generar un espacio específico para mujeres lesbianas, bisexuales y trans (LBT). Aquel trabajo ha madurado durante este tiempo y en la actualidad está plenamente consolidado. Se trata de un grupo de hasta diez mujeres LBT que organizan actividades para debatir sus necesidades, encontrar complicidades y generar un espacio de confianza y seguridad dónde puedan poner el foco en sí mismas, ya que en las organizaciones LGBT, por las inercias existentes, el centro han sido los hombres cis gay.

El grupo se creó “para abordar las problemáticas en salud sexual de las mujeres LBT”, afirma Irene. Su actividad más destacada es el café LBT que ha venido a llenar el vacío existente, “no hay espacios para mujeres LBT donde podamos hablar de salud sexual”, indica Irene. “La mayoría de las veces los espacios están pensados para hombres gays, y, en menor medida, incluso hay espacios para mujeres trans pero para mujeres lesbianas o bisexuales no existía ningún referente o grupo organizado en el que se hable de salud sexual, de salud mental o de sexualidad”. “Para mí, con este grupo continuaba con el activismo que hacía un tiempo que venía haciendo”, explica Irene.

“Teníamos la necesidad de tener esa proyección que dentro de la población necesitamos y es una herramienta para tener voz”, explica Candy otra de las activistas de la comisión. La historia de Candy es diferente a la de Irene, que está en el grupo desde el principio. “Yo llegué hace seis meses desde Inglaterra y conocí Stop. En seguida me integré en el grupo y me gustaron mucho las dinámicas”, afirma. Tuvo claro que la comisión ha tenido el éxito que ha tenido porque responde a una necesidad.

“En el grupo podemos compartir vivencias y experiencias. A mí me ha servido para romper el estereotipo de que no podemos congeniar con mujeres cis y trans y no sólo podemos convivir si no que podemos apoyarnos entre nosotras para tratar de mejorar las condiciones que las mujeres LBT en general tenemos dentro del colectivo LGBTI”, explica Candy. “Un grupo de mujeres LBT nos permite profundizar con todas las perspectivas de las mujeres y ampliar el conocimiento desde la diversidad. En el grupo también puedo recibir orientación sobre alguna duda referida a salud sexual o también a salud mental”, explica Candy.

La historia de Hannah y Valentina tiene un mismo inicio: ambas conocieron a Stop por redes sociales. “Encontré Stop por un anuncio en Instagram en noviembre del año pasado y me pareció genial poder participar en la comisión. En ese momento necesitaba algo más formal para participar en el activismo LGBTI. En Lisboa había colaborado con una ONG que trabajaba en reducción de daños y VIH y por eso me interesaba Stop, por su orientación en salud sexual para personas LGBTI”, explica Hannah. “Como mujer creo que es más fácil abrirte en un espacio de iguales. Además, el ambiente en la comisión es muy acogedor y nos ayuda a crear comunidad y más visibilidad”, indica Hannah.

Cafés LBT

Una de las actividades más destacadas de la comisión es la organización de los cafés LBT que reúnen más de 10 mujeres LBT que asisten mensualmente en Can Batlló. Cada café está pertinentemente anunciado en redes y replicado en este blog y aborda una temática escogida previamente. El debate se organiza a partir de tres preguntas clave que trabajan con anterioridad las mujeres de la comisión en un formato horizontal que promueve la participación de todas. Los Cafés LBT https://masmorbomenosriesgo.es/category/mujeres-lbt/ han abordado los más diversos temas: la salud mental, las corporalidades, las violencias, la LGBTI-fobia, el amor romántico, el placer sexual o la salida del armario. Para el próximo 21 de junio se prevé un café LBT con motivo del Pride, y centrado en el orgullo LBT.

Con todo, no es la única actividad que han realizado. También elaboraron una encuesta en febrero de 2021, en la que participaron más de 190 personas y que trataba de conocer las necesidades sobre salud sexual de las mujeres LBT y género disidentes. A partir de los resultados de la encuesta han podido desarrollar diferentes temas en los cafés LBT.

Además, se han realizado, y se realizarán talleres que abordan diferentes de los temas y necesidades de las mujeres LBT, como el que han hecho el pasado 14 de junio en Can Batlló, con motivo del Pride, Candy e Irene, y que trata sobre sexualidad y riesgos específicos en salud sexual para mujeres LBT. Hannah, por su parte, participará también en en otro taller sobre deseo y placer sexual en mujeres LBT que tendrá lugar en julio y que pretende ayudar a las mujeres del colectivo elevar el deseo y disfrutar de una vida sexual más satisfactoria.

Cómo afecta el machismo y la LGBTI-fobia

Para las mujeres LBT hay un problema de acceso a la información en lo que se refiere a salud sexual pero también de no abordaje específico y al mismo tiempo de negación de la atención por invisibilidad. “Las mujeres lesbianas y bisexuales no reciben un servicio de atención en salud sexual pleno, completo e igualitario respecto a los hombres cis hetero o cis gay. Existe un sesgo médico que hace que a una mujer no se le haga la prueba del VIH, ante determinadas prácticas cuando sí se le hace a un hombre sí”, indica Irene, “Mi experiencia accediendo a servicios de salud sexual ha sido muy incómodo. Hay unos profesionales que no saben cómo tratar a una mujer que tiene sexo con otras mujeres y te dicen algo así como “bueno entonces no estás en riesgo”. Ni te dan consejos de prevención, ni pruebas, ni nada. Y el riesgo sí que existe. Hay una falta de conocimiento desde las propias mujeres y también desde los profesionales”, afirma Hannah. Valentina incide en lo mismo “yo digo que tengo relaciones con mujeres y ya dan por hecho que no puede pasar nada”, para ella, “nunca le dan importancia a las relaciones entre mujeres, se imparte este taller para saber formas de cuidarte”.

Valentina señala que hay tanta desinformación al respecto que son las propias chicas las que buscan la información por ellas mismas.  “En España y en la mayoría del mundo la mayoría de los diagnósticos en mujeres son super tardíos”, añade Irene. Esta mirada excluyente afecta incluso al personal sanitario que trabajaría con el estereotipo que el VIH sólo afecta a los hombres. “Cada una tiene sus prácticas, «en el sexo entre mujeres pueden haber prácticas de riesgo como las hay en el sexo heterosexual o entre hombres”, indica Irene.

“Si eres mujer lesbiana o bisexual es casi imposible acceder a la PREP”, explica Irene quien reivindica que “nuestros espacios están ocupados y cuando los queremos ocupar nos tachan de locas, de feminazis, etc”. La activista ve miedo a perder privilegios, “cuando en realidad no los van a perder”, solamente se trata de ampliar la mirada desde la diversidad. Irene pone un ejemplo, “en los Pride, porque se reparten preservativos, pero no cuadrantes de látex”, puede parecer sólo un detalle, pero “los Pride siempre están centrados en hombres cis gais”, aunque este año, por primera vez, el tema central son las lesbianas.

Para Candy las dificultades se refieren al acceso a la información y a los métodos de cuidado o prevención de ITS que pueden afectar. “Nos encontramos con el estereotipo de que en salud sexual existen menos riesgos para mujeres y que, en muchas ocasiones, no nos encontramos con una atención médica adecuada para nuestras necesidades”, afirma la activista. En el caso de la transfobia, Candy considera que se pueden encontrar casos de trans-misoginia “en el que personal sanitario actúe como si no fuésemos mujeres y sin la más mínima empatía”.

Actualmente el grupo de mujeres LBT está plenamente consolidado con una participación de hasta diez personas y se ha convertido en una comisión dentro de STOP, desde diciembre del año pasado, lo que le permite estar presente en la junta de la entidad. Se trata, por tanto, de un paso importante para visibilizar a las mujeres LBT y para que se involucren en la entidad y para incluir su perspectiva.

“Como mujeres tenemos que organizarnos para poder detectar qué necesitamos y poder hacer más activismo”, afirma Hannah, mientras que Valentina cree que el impacto de la comisión se está dando poco a poco, pero caminando firmemente hacia adelante. Irene pide una apuesta más fuerte y pone el ejemplo del Pride de Barcelona, dedicado a las lesbianas “es necesario, pero se pregunta ¿Cuántos Pride que no han sido dedicados a mujeres se han realizado y estamos en 2022? Con esta comisión, en definitiva, “en Stop se está abriendo la puerta para que haya un espacio consolidado para mujeres LBT y se deje de asociar sólo a hombres cis gays”, afirma Candy pero concluye que no está todo conseguido y todavía queda camino.

Por Vicent Canet

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Stop fue creada por voluntarios y voluntarias LGTB+ en 1986 para dar respuesta a la pandemia del VIH/Sida y en solidaridad con las personas con VIH. Promovemos los derechos sexuales, facilitamos el empoderamiento en el cuidado de la salud sexual desde y para la comunidad LGTB+ y de mujeres trans y hombres que ejercen el trabajo sexual, a través del consejo asistido (counselling), de la prevención positiva y de la reducción de daños y riesgos. Ofrecemos diferentes servicios en respuesta a las necesidades expresadas por la comunidad, con el apoyo de un equipo de técnicos en salud sexual. Nuestros valores se basan en el reconocimiento de la autonomía de la persona y su carácter único dentro de la diversidad social; el compromiso, la cooperación, la solidaridad, la no discriminación, la justicia y la democracia.

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